martes, 7 de febrero de 2012

Reloj no marques las horas...

A pesar de mi acotada edad, puedo apreciar el paso del tiempo de tal forma que aterra.

De por sí, soy bastante gonca con el tema de envejecer.  Me da no sé qué pensar que todo esto termina y luego no hay nada más.  O si hay, todavía no se sabe si existe o si lo inventamos como para disimular el revoltijo en las tripas de cuando pensamos en el deceso.  Igualmente, el parafraseo anterior es salsa para otro raviol.

Hay ocasiones o ejemplos claros donde noto que ya no tengo 18 pirulos (que sigo pensando que acaparo esa edad).  A veces es reconfortante sentir que supero, digamos, ese "límite".  Pero otras veces, es pensar "¡Qué lo tiró!  ¿Dónde dejé estacionada la vida?".

En resumen, hay veces que me contento pensando que tengo 21 y otras en que me quiero pegar un cuetazo en el huevo izquierdo.

Mayormente, las veces en que considero la segunda opción, tiene que ver con los temas de la responsabilidad y sus derivaciones.  Todo lo que tiene que ver con manejo de valores, prioridades, metas y objetivos.  Hasta al baño tengo que ir responsablemente.

En contraste, la vida pasa y los recuerdos pasan a ser luces destellantes en los túneles de la memoria.  Es sorprendente de cómo toda época pasada es mejor.  El pasado, en su mismo continuo y en gran parte de los casos, es mejor.

Pero haciéndome a la práctica, percibo el paso del agua bajo el puente mediante situaciones tales:

A.  Ir a un boliche y no conocer el repertorio:  Salgo a bailar, recorro la discoteca y me encuentro con que todos se saben todos los temas, bailan, cantan y pegan el grito al unísono sabiendo que el ritmo que llena los parlantes es del principio de esa canción tan popular.  A todo esto, yo inmutable.  No sé qué cantar, cómo bailar, si es un tema para danzar con alguien del sexo opuesto o que tira más para ronda o para vaya a saber Dio' para qué.

B.  Indumentaria/vestimenta:  Si bien desteto los estereotipos o las "etiquetas" sociales en las cuales se puede ubicar (acorde a gustos musicales, preferencias de ropa, tendencias de sitios de reunión, etc., etc.), no sé si lo que me pongo encima esta "In" o "Out".  En verdad, me la soba estarlo o no.  La cuestión que el estilo actual es o bien ser un wachiclown o bien cortarse el pelo tipo Morrissey ponerse algo que te queda grande y combinarlo con algo que te queda chico.  No sé, un quilombo.  Y yo ruedo por la vida con lo que encuentre en el placard.


C.  Dibujitos:  Sacando a los Simpsons o South Park de esta categoría, ya no conozco qué ven los pibes hoy en día.  Es decir, me encuentro con mis sobrinos, reunidos enrededor del calor emanado por el tubo de la te vé para vislumbrar que ven dibujos que no se entienden un porongo o series de un nene punk que lo más punk que hizo fue no lavarse los dientes antes de ir a dormir.  Me quedé con Dragon Ball en un lagrimón, que lo tiró.

D.  Sábados por la noche:  Díganme amargado, anti, lo que quieran pero el sábado a la noche se hizo para mirar fútbol, TVR, hacer algo de zapping y luego al sobre.  El domingo hay que aprovecharlo, che.

Igualmente, en pocas ocasiones, salgo.

Pero ya no me tira para deambular por las noches.  Quisiera autojustificarme con el punto A y B.


Se podrían mencionar más parámetros que marcan el paso del tiempo pero me da fiaca y se me hace tarde para dormir.


Estemmm...

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