martes, 28 de febrero de 2012

Símbolos

Si bien todo me parece raro y no creo en la normalidad, no dejo de sorprenderme de los actos humanos.

Es curioso como la humanidad entera precisa de los símbolos.

Todo acto, hecho, sentimientos, etapas o eras están marcadas por elementos o significantes en los cuales volcamos la carga emocional, los significados, de los primeros.

De esta forma, los símbolos van "delimitando" sucesos.  Son el principio y el fin de lo que nos va sucediendo.

Así como la raza humana toma la invención de la escritura como el comienzo de la historia y empieza  a dividirse entre periodos antiguos, medios, modernos y contemporáneos por diferentes caídas de imperios, renacimientos y etc, etc., puedo decir que puedo dividir mi historia con el primer recuerdo, el enterarme de la inexistencia de papa noel, etapas estudiantiles, la primera vez que pisé sociales, haber leído uno que otro libro y demás.

En ocasiones, sin querer, historias o histerias nos van delimitando nuestras etapas.

A veces recordamos qué símbolo nos empujó de las tinieblas más propias.

Porque creo en el eterno retorno, me siento capaz de decir que la vida misma es como la historia de la humanidad.

Antes de entrar en una nueva etapa esplendorosa, pasamos por nerviosas crisis repletas de infortunios, de calles sin salida, de preguntas sin respuestas y de respuestas que no queríamos conocer.

Marx dijo (dentro de todo lo que dijo) que las fuerzas productivas que avanzan hoy al futuro, chocan con el freno de mano que les ponen las relaciones de producción.  Por ello, habrá que dejar el campo preparado para que se agiten las aguas y que todo siga; siquiera hasta el próximo periodo donde las nuevas fuerzas productivas le tiren la bronca a las renovadas relaciones de producción.

Pero sin querer irme más allá del tema, aunque todo tiene que ver con todo, sé que tuve, tengo y tendré símbolos.

Justo cuando menos quería hablar de ellos, voy leyendo "Plan de evasión".  Nunca pensé entenderme con alguien tan bien.  Nunca pensé que ese alguien me hablará desde el menos allá sino más bien del pasado.

Por eso creo en el eterno retorno.  Por eso algo cambió.  Por eso fue un símbolo.


Se me hace que si sigo hablando de Marx, voy a terminar mis días
en el lugar donde apaciblemente se puede hablar de progresismo
pero, eso sí, bien lejos del sexo opuesto.

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