viernes, 10 de febrero de 2012

Sobre el eterno retorno y las semicorcheas

Dentro de los paradigmas que diseño Borges, siempre me quedé con eso del "eterno retorno".

Lo siento como una esperanza.  Como decir: al fin nunca morimos, una solución a pensar que nuestra vida no es tan desechable como un sifón de soda comprado en Carrefour.

Vivimos en las acciones que generan recuerdos, en fotos mal tomadas, en las canciones que cantamos y en los posters que pegamos en la adolescencia al muro de nuestras habitaciones.

También somos las canciones que silbamos o cantamos en las noches, cuando percibimos la soledad de nuestro ser en estado puro.

Para mí, eso es el Flaco.

Si bien no soy un fan de él, conozco porciones de su obra que ayudan a confirmar que nací en la década equivocada.  Es el simbolismo de toda una generación.  Constructor de castillos en el aire, de sinfonías únicas.  Poeta errante y bohemio de día.

Se nos van yendo los símbolos.

No sé, calificarlo o encuadernarlo no sirve.

Sos libre Flaco.  Gracias por estar.




Fermín se fue a la vida, no sé cuando vendrá.

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