jueves, 1 de marzo de 2012

Maradona y Weber

Recuerdo que siendo purrete, hice la pregunta a mis viejos que todos, en algún momento, hicimos.

"¿Por qué me pusieron Diego?"

Para ser honestos, la respuesta no me la acuerdo muy bien.  O creo que la pregunta no la formulé tan así sino que, más bien, habré dicho algo así:

"¿Me pusieron Diego por Maradona, no?"

Y sí...  El Diego, es EL DIEGO.

Con sus ideas y vueltas, con todas las cosas malas y las buenas.  Por más de todo lo que me han dicho, dicen y me van a decir, sé que es el mejor.  Es inexplicable y sé todas las falencias con las cuales los demás se "justifican" para reprochar a una persona como él.

Lo que pasa es que, al hablar de Maradona, nos olvidamos que es una persona que tiene más errores que virtudes; con lo cual no lo hace muy diferente a cualquiera que pueda defenestrarlo.

Qué se yo, capté la onda del Diego cuando en una clase de Sociología del CBC nos explicaban los diferentes clases de liderazgos que defendía Weber.  Dentro de ello, se ven tres tipos tales como tradicional, legal o institucional y carismático.  Resulta que este Max Weber decía que un líder copado debería de reunir un poco de cada clase de liderazgo.

Se relaciona acá cuando se entiende al Diego como un líder carismático donde dicho carisma no depende de él sino de lo que los demás creemos y depositamos sobre él.  Es entonces que, de ese modo, elevamos a la persona en un pedestal superior a los simples mortales, cuasi dotándolos de excelsitud y de perfección.  Es entonces que cualquier tipo de error que este semidios pueda cometer es pagado con quitarlo del pedestal, de no sustentar su carisma y rechazarlo, así, simple y llanamente.

La cagada de ello es que, si te bajaron de un hondazo de un estadio casi celestial, no volves al nivel de la simple población sino que se te hunde aún más, limitándote a ser inferior, a algo que fue pero que ahora es menos que nadie.  La cagada igual es que el inconsciente colectivo no recuerda lo anterior, lo bueno y lo que sintió antes.

No sé por qué lo idolatro.  Sé todo lo que se mandó y se seguirá mandado pero a veces quiero ser uno menos que los otros y mirar todo lo bueno. Para mí, es un ejemplo en vida.  Es la lucha hecha carne, es el fracaso reconocido en lágrimas que se le escurren por mejillas donde la vida le dio tantos golpes sin siquiera a darle tiempo a preguntar por qué.  Es la alegría y el llanto, es la respuesta que siempre quisiste dar pero que formulaste mucho despues de que te hayan preguntado, es la magia sin mago, es truco que nadie retruca, es todo.

Sé que suena boludo pero no pude, no puedo ni me creo capaz de poder no llorar con esta parte.  Es la suma de la magia desplegada y el relato.  Mil cosas pasan por mi cabeza en tantos nanosegundos.  No sé, no se deja explicar mucho todo esto.



Barrilete cósmico.

Puta que se me piantan los lagrimones, che.


Bueno, por último algo que no podría faltar.



Y sí, será de todo pero es ELL DIIIIIIIIIEEGOOOOO.

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