jueves, 8 de marzo de 2012

Pito culo teta

- Me embola, me re embola.
- Bueno, che.  Tranquilo.  ¿Qué te pasa?
- No nada, deja.  Estoy puteando al aire.
- Sos muy histérico.  Menos mal que somos amigo, si fuéramos algo más nos cagaríamos a palos todos los días.  ¿Cómo hacen para aguantarte?
- Sí, lo sé, lo sé.  No hace falta que lo recuerdes.  No sé, boluda, me aguantan.  Hay minas que son masoquistas pero indiscretas, viste?
- ¿Qué?  Sos increíble, nene.  ¿Cómo es eso de masoquismo indirecto?
- Dale, boluda.  Sí, masoquismo indirecto.  No es lo tipo retorcido, eso de atarse, pegarse, cuero y látigo.  Lo que te digo es que en la viña del Señor hay de todo.  Y en este caso, creo que existen minas que les gusta que sea así o se lo aguantan.  No sé, ya te lo dije, tengo problemas.
- Bueno, eso no es novedad.  Pero sí, tenes razón. conozco de esas minas aunque me parece que más allá de que sean tipo masoquista es que no tiene mucho autoestima.  Fijate cómo te hablo de psicología sin saber un joraca, eh.  Igual, no siento que era eso por lo cual refunfuneabas.
- Me conoces, zorra.  No, no era eso pero era una idiotez de tamaño parecido.  Igual me deja seguir viviendo así como un hongo entre los dedos del pie. jajaja.
- Sos un asco, nene.  Somos amigos hace mil pero ya te olvidaste que soy una mina o tengo que mostrarte tampones o protectores cada hora para ser tratada como tal?
- No sea rústica, Maribel.  Además, vos de mina tenes el nombre y encima re de gato.
- Basta, boludo.  No me causa.  Dale, qué es lo que te pasa?
- Bueno, bueno.  Igual no es la gran cosa  Me pudrió todo el tema de sexo en películas de amor o comedias románticas del estilo Hollywood.  Listo, lo dije.  Ya esta.
- Eso te pasaba?  O vos te recibiste de idiota o no te falta mucho para terminar la tesis.  Y yo preocupada si le pasó algo a tu vieja.  Nada serio se puede hablar con vos.
- Bueno, me vas a escuchar o voy a ser espectador de cómo me boludeas al mejor estilo de partido relatado por Araujo?
- Dale, princesa de hielo, no te ofendas.  Seguí.
- Soy yo o últimamente estas muy mal cogida?  La cara no te ayuda, eh.
- Desubicado.
- Bueno, el tema es que me cansó eso.  Las cosas entre las sábanas no pasan así.  Decime vos, ponele que nos conocimos, no sé, en un bondi, vos te tropezaste porque no tenías bien sujeta la neurona y terminaste arriba mío; nos miramos, sentimos todo en ese $1.10 hasta la estación de San Miguel; nos pasamos los números y salimos a cenar.  Congeniamos en todo, al momento de terminar los platos (casi en el postre), nuestras miradas se cruzan nuevamente y ya sentimos que ni hace falta pedir la cuenta.  Terminamos en terlipes en la casa de alguno de los dos, casa amplia a oscuras, amplias ventanas al patio o balcón.
- ¿Qué películas estas viendo?  Después pasamelas, gilastrum.
- ¿Me estas escuchando o estas pensando por qué te crecen tantos los pelos de las gambas?
- Dale, seguí, enfermo.
- Bueno, me quedé en que nos hachábamos un re fierrazo.  Con uno solo bastaba, nuestros cuerpos danzaban en curiosa sincronización.  Fue como que toda la vida nos preparamos para eso.  Ahora el vino sabe de otro modo, las luces se perciben diferente y hasta los vecinos tiraron tres tiros y luces por nuestro acto.  La noche calma, con una ligera brisa, se transforma en amanecer.  Nos despertamos y sin decir nada, sabemos que nos volveremos a ver  Curiosamente, nos levantamos prolijamente despeinados y sin gusto a momia en la jeta.
- Hasta ahora te seguí pero a dónde queres llegar?
- ¿No es obvio?  Eso lo vemos siempre en cualquier película pero ambos sabemos que no es así. ¿O no?
- No, sí, tenes razón.
- Supongamos que, en la vida real volquemos la misma situación.  Seguramente, entre las sábanas, me doy cuenta que no tenia el mejor calzón puesto sino que era día de lavar y me puse un slip de mi sobrino.  Que vos te olvidaste de tu promesa de no depilarte hasta que Messi juegue bien en la selección y que no sé si encontraré sexo entre tus piernas o a la FARCs.  Hasta ahora vamos?
- Sí, asquerosamente, vamos.
- Bueno, mágicamente nos pusimos en bolas  (aunque nos costó un huevo porque me atoré con la botamanga del jean y vos te ataste las zapatillas como si cortar la circulación con el cordón sea buena idea). Ahora... todo el acto se consume.  Es un asco.  Y más en verano.  Ruidos extraños, transpiración de por medio,  mostrar las vergüenzas de nuestros cuerpos.
- Ah, ah, captó la idea y compro.  Sí y no te olvides si tenes mascota que te puede aparecer por cualquier costado y encariñarse con las partes nobles.  O que se te suma a donde estés y se quede a los pies.
-  Jajajaj, totalmente.  Me entendes.  Bueno, todo el quilombo.  Sacar un corpiño careciendo de conocimientos sumando la tensión del momento porque todo "salga perfecto", puede ser perjudicial para la salud.
- Jajaja.  Sí, pancho Dotto, cuando tenes razón, tenes razón.
- Igual, lo peor peor es el final.  Terminó el acto.  ¿Y ahora? ¿Qué hacemos? ¿Hablamos del traspaso del subte, nos halagamos o cómo carajo decimos que se vaya si estamos en nuestro territorio?
- Uno de los momentos más incómodos.  Y Hollywood no te ayuda a pasar ese momento.  Vos sí que tenes tiempo al pedo.  Igual, una vez una amiga dijo algo como: "En mi cama no se queda a dormir ni el perro ni un organismo exogeno"
- Años de ver películas de comedia romántica.  Y genial lo de tu amiga.  Para mí todo es como esa escena en 500 days of summer.  ¿La viste?
- Mi vieja se va a poner re contenta cuando diga que ya saliste del clóset.
- Nena, mira esa película y deja de practicar para descerebrada.  Resulta que en el medio de la peli, la pantalla se divide en dos y te tira un EXPECTATION VS REALITY.  Sublime.




- Creo que no la vi.  Después pasame un link o algo y me fijo qué onda.
- Dale, dale.  En fin, eso me traía a mal.  ¿Un idiota verdad?
- Sí pero por lo menos un idiota realista.








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