jueves, 5 de abril de 2012

Citas y análisis sociológico

Aborrezco profundamente a aquellos que utilizan citas de personajes pseudo modernos.

Tirale un Steve Jobs.  Me gede el tipo en sí por más capo que haya sido.  No sé, me da cosa.  Siempre prolijamente pelado y miope, con la vanguardia en la tecnología pero de coger ni hablamos.  Además, en casa siempre me enseñaron a desconfiar de alguien que se toca insistentemente el mentón y que usa cuello de tortuga.  Sí, usaba cuello de tortuga.  Te podrá haber inventado la máquina de tiempo con un DeLorean a GNC pero el tipo usaba cuello de tortuga.  Y era miope.  Y la gente, masa imberbe, lo va citando en lo que dijo.  Como si intentar convencer a un montón de geeks y tilingos acerca de las profundas diferencias entre un Ipod fabricado dos meses atrás con uno a la venta la semana que viene, pueda tener algún correlato en la vida cotidiana de uno, donde lo más emocionante que pasa es buscar en el calendario el próximo fin de semana largo.
Para mí, este tipo de personas son aquellos allegados al marketing, que se fascinan viendo hasta tarde en TN el programa ese de "La mejor publicidad del mundo", que se cree bohemio por ir a tomar una birra un martes a la noche en un antro mal iluminado, capaces de concurrir masivamente a la noche de los museos pero afanosos de recorrerlos a todos sin importar qué miran.  Además, les gusta el sanguche de miga de jamón y lechuga (último dato obtenido desde la estadística realizada por SMAEP)

Después vas encontrando a otros.  Las clásicas citas que se brindan en un subnick del msn, de un estado en facebook, de una mención en twitter.  Agentes enfermizos que tiran una oración de una canción de Arjona, de una ramificación acerca de la interpretación de unos acordes de David Bisbal o, aquellos más osados, que copian una frase del Principito.  Cláh, con la creación del piloto francés todo más que bien, eh.  El temita es que veas a un/a treintañero/a con un estado como "La diferencia entre este zorro y los otros, es que este es mi amigo" o un "Lo que quería dibujar era una serpiente que se comió a un elefante pero los demás veían un sombrero" o, el punto culmine, "Lo esencial es invisible a los ojos".  Listo, derrapamos, nos fuimos al pasto, golpeamos contra las cubiertas, le pusiste mucha sal a las papas.  ¿Qué estamos haciendo?
En ocasiones, este tipo de grupo es aquel mismo que te saluda con un "Holisss" o un "Chauchis" o, se atreven, a un "Besis".  Me aventuro a decir, luego de una encuesta llevada a cabo, que también suelen pedir Coca Diet o Zero en McDonalds y que se apasionan por las comedias románticas.  En asuntos laborales, buscan afianzarse en una oficina, un cubículo tal vez, siempre y cuando tenga el lado del pasillo a disposición.  Se compran, además, el último de Stamateas y van a las librerías a preguntar sobre el Best Seller del momento.

Luego, llegamos a los que por citar frases de grandes filósofos se creen que leyeron el Leviatan y estan pensando sobre si seguir filosofía o paisajimos, como estudio terciario.  Creo que el más sufrió de esta catástrofe fue Descartes.  "Pienso, luego existo" es el resumen de una gran obra del tipo.  Hasta se llamo el giro cartesiano.  Cambió el pensamiento.  Pero vos vas leyendo, oyendo, observando como se destruye esta gran frase en momentos, digamos, no dignos.  No vale decirlo cuando te preguntan si conoces a Descartes, no es prudente escribirlo cuando se quiere hacer una crítica a la falta de crítica, justamente, en los pensamientos actuales (sic), no vale.  Punto.  Tampoco da decir "El cuerpo es la cárcel del alma".  Para que no se lo googlee, es de Platón.  Y encontras a "futuros" Sartres, recorriendo calles repitiendo esa cita.  ¿Para qué?  ¿A dónde queremos llegar?
Estos tipos de transeúntes en la calle de nuestras vidas, son quienes te estacionan en doble fila sin poner balizas.  Doy fé.  Son los que conservan un celular hipermoderno a tarjeta porque ellos están en contra de ponerle un gancho al sistema y ser parte del engranaje del capitalismo.  Igualmente, en vísperas de finde largo, empacan todo lo que puede para aventurarse en una escapada a la costa.  Durante la temporada, despotrican a todas los diseños nuevos y los precios elevados con la frase de "Todos los idiotas mantienen ese estilo.  Nos afanan desde las vidrieras", muy cierto en sí pero son los primeros que corren cuando la ropa esta en descuento, outlet, fin de temporada o el banco te ofrece el retorno de algún porcentaje generoso.  Como si esto no bastara, ha llegado a mí el dato, desde la Universidad de Bruselas, que estos individuos, en el 90% de los casos evaluados, votaron a Pino Solanas pensando que se postulaba para presidente.  El 10% restante, voto la lista de y por Castrilli.

También se encuentran aquellos que crean frases.  Sí, aventureros 2.0.  Esta bueno que se busque hacer creaciones y ser original.  Acá, el "problema", es que usualmente las citas propias no exceden en ocurrencias, originalidad o en grandes creaciones per se.  Entonces, nos vamos topando en todos lados con Naroskys impagos e impunes.  Te entiendo que no soy crítico literario, que no escribí un libro y que hacer esta nota me esta costando más que sacar el barco encallado en Italia por el capitán Schettino pero siquiera intentar esbosar esto, me da el poder (me lo autoproclamo y qué) de decir BASTA a los siniestros creadores o mutiladores de frases clásicas.  El citar el tema de Calamaro, como "Cartas sin marcar", en la parte que dice "No me siento bien", no te hace ocultar nada.  Porque, convengamos, en su mayoría, el que coloca una frase ya sea propia, de un tema o de cualquier índole, es porque no tiene pelotas/ovarios en decir directamente lo que siente y usa, de forma "indirecta", las creaciones de otros.  Ergo, vas leyendo como tu amigo en facebook piensa que " 'Te busqué en mi auto rojo a las diez, llevabas un...' Para vos, todavía te pienso".  Y claro, dijo todo sin decir nada.  Maestro del ocultismo.  Aprendíz de la metafora de Borges.  O el que en twitter te tira un "Estoy perdida porque el mundo me hizo así, no puedo cambiar".  ¿Eh?
Se afirma que este clase social citera, no logra el beso en la primera cita.  Mediante diversos estudios, se llego a inferir que nos encontramos ante esas personas que, antes de sacar una foto, dice "Esta va al face" o piensa cómo va a resumir una conversación y/o hecho en los 140 caracteres que permite el pájarito azul.  Para ellos, todo tiene que ser contado y fotografiado.  Hasta comerse un sanguche de bondiola en la costanera es plausible de convertirse en un álbum de fotos.  Posen gustos propios, comunes por así deciros; donde el gusto de helado predilecto es el banana split y su referente político es el que más veces aparezca en un programa de Tinelli.  Se muere por los sábado a la noche ingresar a la discoteca de moda y escuchar alguna canción que lo/a identifique para luego (o inmediatamente) publicarla en un medio comunicacional.  Además, es de gustarles las empanadas de humita (que todos sabemos que son de suma asquerosidad) y busca pasar el día de la primavera donde más gente haya y en el lugar justo donde los pendejos se cagan a trompadas.

Nada, eso.


Narosky y la Prandi
(porque poner un culo, en cualquier contexto, garpa)

3 comentarios:

  1. Bueno, cuántas cosas.
    Como primera reflexión se me ocurre resumir este post en algo así como "Las redes sociales sólo sirven para multiplicar la pelotudez hasta el infinito", lo cual es, además de extremadamente simplista, irrebatiblemente cierto.

    Adhiero enfáticamente en muchas posturas y discrepo jodidamente en otras, pero en general me dan más ganas de compartir una birra de martes que de pegarte con el canto de una paleta de paddle, lo cual habla decididamente mal de vos, más que de mí.

    Y una cosa que te olvidaste: nada de lo que mencionaste se compara en niveles de anger-generation como los que se "Me gustean" a sí mismos. La únicas dos cosas que me enervan más son las Palabras de verificación y los reproductores de música que arrancan solos. Pero bueno, peor es Arjona.

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    1. Mi estimado, gracias por pasar.
      Y sí, para mí, las redes sociales son un flagelo. No per sé sino por el uso que algunos le pueden dar. Ahí entraría esa parte de autogustarse.
      Tal vez mi falta de percepción me impide saber sobre eso que usted llama hablar más mal de mi que sobre su persona. Agradecería una explicación.

      Y bueno, todo, mi viejo, no esta hecho a medida de todos. Pero tiene razón con lo de esa palabras de verificación, creí haberlas quitado. Ahora ya están fuera de este sistema.

      Saludos.

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