jueves, 19 de abril de 2012

Curso de cordobés

Hoy en día, saber cordobés es imprescindible ante cualquier circunstancia de la vida.

Con tonos pintorescos, tildes inequívocas y extensión de últimas letras o sílabas hacen del cordobés un idioma aparte.  Apareja simpatía y picardía.  Por ello, usualmente, los originarios o los imitadores de este versión del español, no son tomados en serio como deberían.  Es por el mismo motivo que suelen pegar buena onda.  Son entradores, graciosos y hasta ridículamente porteños a lo cordobés.

Como futuro relacionista del trabajo, puedo decir de forma fehaciente que tener conocimientos sobre este particular tipo lingüístico y colocarlo en un CV, suma de manera importante a la hora de conseguir empleo.
El saber, el demostrar esta particular habilidad genera un acercamiento.  Desde ya, en lo posible, mecharlo en el transcurso de la entrevista, deja bien marcado el perfil de cada quién.

En cuestiones del amor, cualquiera que tenga tonada, gana.  Lo curioso del cordobés es que hasta posee diferentes facetas dentro de lo largo y ancho de la provincia.  Es particular, elegante, tanto carroñero como chamuyero.  Con indirectas, abrazos y extraño olor a bebida fermentada de yerbas varias, busca la plena conquista en cualquier situación.  Tal limonero de todas las estaciones, busca reproducirse en donde pueda.

Sin más, doy la bienvenida a un curso no muy difundido.  Vale la pena tomarse un momento.


2 comentarios:

  1. Demasiado cierto. Con lo que me gusta la tonada cordobesa..

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    Respuestas
    1. A mí, no me disgusta.
      No me copa haber conocido a cordobesés que despotrican al porteño por langa cuando ellos eran más vende humo que cualquiera de la ribera.

      Ojo, esto es en base a un par de culiaos que conocí.

      Buen finde!

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