domingo, 8 de abril de 2012

Los 5 no en un recital

Comparto y compartiré durante los siguientes días, experiencias y enseñanzas que me ha brindado ir al Quilmes Rock, el día nacional.

Durante mucho tiempo desee ir a ver a Charly.  No esta tan bien como antes, no es el mismo.  Pero esta.  Es ir a ver una leyenda.  Pasaron mil cosas en mi mente frente a cada tema.  Sensaciones que son inexpresables en palabras acotadas.  No sé.

Sin extenderme más:

1. No creer que los controles son muy restrictivos.
No revisaron nada.  Nada.  Esto me dio pie a pensar qué carajos pude haber llevado.  Cosas como sanguches de milanga, alguna bebida, tal vez un arpón, un poster de Menudo, etc.
Me pareció que hubo más cacheo en mi casa que en las puertas de recital.

2. Si medís más de 1.80, por fanático que seas, el estar adelante no te hace aún más.
Siempre encontramos, dentro de los miles de idiotas, alguno que se cree el mejor porque mide más de la altura promedio impidiendo que, aquellos que medimos menos, no logremos apreciar la puesta en escena.  Además, tranquilamente, se puede ver de un poco más atrás.  Las consecuencias es la contractura en el cuello luego de tener la cabeza levantada en un angulo de 45º por horas.

3. No sacar foto de todo o nada.
Es molesto, muy molesto ver a todos los infelices con el celular, la cámara, la birome o un pebete de salame y queso, sacando una foto.  Trae consecuencias para sí mismo y para al rededor.
En primeras instancias, no permite que nadie de atrás vea.  El elevar la cámara produce que los brazos se dispongan de tal forma que no se aprecie un carajo.  Seguidamente, no es posible no ver qué mierda sacó el infeliz de al lado.  Es una tendencia social a chusmear.  Además, no entiendo por qué mierda sacan tantas fotos.  Es decir, ¿sirve de prueba antes algún interrogatorio de que estuviste ahí?  ¿Es un aval que pensas incluir en un curriculum?  ¿Puede pasar como una foto de galantería en el acto de seducción para "probar" el fanatismo musical en el afán de acariciar un upite?  Emm, no entiendo.
Como si esto fuese poco, este acto presenta perjurio para quien decide estirar sus extremidades superiores en pos de consecutir un prueba irrefutable de su presencia en un recital.  Es decir, al sacar la foto, no se presta atención de lo que esta pasando artisticamente, el mismo tono no se repetirá jamás, la situación, el contexto, se perdió, todo pasó mientras el idiota del recital esta viendo que no le puso flash a la cámara y ahora tiene más de 300 imágenes de plena oscuridad con ciertos destellos de luz violentamente distribuida.

4. Un recital no es una pasarela.
Mucha cantidad de féminas.  Es positivo.  Vestían elegantemente, genial.  La verdad que, ahora que lo pienso bien, estaban bien.  Muy bien.
El temita es que no esta bueno ir, vos macho argento, con una tilinga de calcitas y bien pinturreajeada sabiendo que vas a tener un cerdo barbudo en cuero y transpirado que busca el amor casual y sin consentimientos.  Es en el aglomeramiento de personas donde se ven los instintos más bajos.

5. Compra de remeras recordatorias.
No va.


Cumplí un sueño.  Sí, es de medio pelo para muchos pero es un sueño para mí.  Mientras Charly mediaba temas y desmechaba mar de sentimientos, se me cayeron lágrimas.  Me vi en los momentos que me acerqué a Sui Generis, cuando arranqué el CBC y subrayaba fotocopias al ritmo de "Canción para mi muerte" o "Fabricante de mentiras".  De las veces que use frases de Serú o Sui para la conquista, sin siquiera conocerlas.  Noches y noches de estudio, de pausas con la Máquina.  Mi compañero silencioso, consejero capcioso.
Gracias Charly.




"no existe una escuela que enseñe a vivir"

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