viernes, 20 de abril de 2012

Positivismo

En realidad, este movimiento filosófico y científico dio el puntapié a una nueva forma de pensar, entender, razonar derivada del método científico.  Para mí, el principal referente fue Augusto Comte.  Tipo con apellidos copados si los hay.

Si bien su propuesta esta y estuvo buena, no llenaba muchas expectativas porque, básicamente, todo lo que no pueda ser probado mediante prueba empírica, para el tipo no existía.  Entonces tuvo un toque de complicación al respecto pero decir que era positivista, le sirvió para levantarse una que otra mina en algún bar francés.  Y sí, antes los geeks y nerds levantaban minas haciéndose fundadores de nuevas corrientes de pensamiento.

Sin embargo, Comte y secuaces, no pensaron que seguirían vigente de forma diferente durante el siglo XXI.  Lo suyo era todo táctica para levantar minusas porque, claro, todo lo que hacemos los hombres es para ponerla.  Instinto básico si los hay.

Pero, al transitar la autopista de la vida, nos vamos topando con positivistas del ánimo.  Yo me considero uno pero sin tanta efervescencia.

El positivista de ley le ve la cara buena a todo.  Esta bueno, digamos, que sea así pero existe un punto que no da que todo este bien. Una puteada, un planteo del tipo "¿Por qué me pasa esto a mí?" y tener ganas de pegarle en el medio de las bolas a las personas que te hablan de que si bien la cola para buscar la SUBE es larga, es bueno pasar tiempo afuera de la casa, al aire libre.

Porque si prestamos atención, el positivista tiene una especie de muletilla al hablar o escribir.  Es una reacción innata cuando le acabas de dar una mala noticia.  A saber:

- No sabes, boludo, me pusieron caño y me afanaron todo.  Me dejaron en medias y en cuero.  Una mierda, la verdad, una misma mierda todo esto.  Me tuve que caminar 40 cuadras bajo la lluvia porque nadie me quería dar una man.
- Uh, que cagada...  PERO BUUUUEENO, vos estas bien.  Ya va a pasar.  Lo material va y viene.

El "pero buuuuueeeenoo"  es el anticipo de eso que seguramente nos han dicho alguien, de esa noticia obvia pero que no queremos mirar por querer putear primero a la pared y mear contra el viento.

Pero esto, sin ir más a las situaciones de robo, pasa en la vida cotidiana.  Cualquier hecho que ocasione sufrimiento, penar, angustia o lo que fuese, llama la atención a un positivista tal Claudio María Dominguez en cualquier conversación por tener ganas de mandarlo al Congo.  Es así, que se acercan.  Siempre al acecho, esperando la ocasión.  Algún accidente casual, una falla de cálculo, un pensamiento bajón despierta sus instintos más primitivos donde nos sorprende entre la bronca de lo que nos paso conjunta a las ganas de bajarle algunos premolares por su comentario alentador.

La piba Vane, compañera de andanzas laborales, me hizo reflexionar sobre ello.

- Toma, Marco. - Invitó la piba con un mate a un compañero.
- Ah dale.  Che, ¿qué le paso a este mate? - Refirió Marco al respecto de la bebida.
- ¿Por qué?  ¿Qué tiene?
- Tiene menos yerba que la Antártida.  - Remarcó Marco.
- Bueno, che, es que las chicas me retan si uso mucha yerba, esta cara. - Retruco la piba Vane.
- Ah, sí.  Pero buueenoooo... Esta rico igual, eh.
- ...

- ¿Y?  ¿Terminaste la carrera?
- No, tía, todavía sigo.  ¿Todo tranqui por acá?
- Pero hace muchos años que estas estudiando.
- Sí, lo sé.  Cuesta mucho y más laburando.
- Ah sí, claro.  Pero buuueennnooo... Ya vas a terminar, además estas trabajando.  ¿Qué te cree' vo'?

- Ya no me entra nada.
- Y... Le entraste a los ravioles como una desquiciada.
- Ya sé pero no tengo qué ponerme.  Que bronca.
- Pero buuuennoooo... Tuviste un pibe, estas espectacular.
(cortesía de la piba Vane)

- No sé qué hacer.
- ¿Qué te anda pasando?
- Cortamos con la otra forra.
- Pero buuuuenooo... Es una mina más.  ¿ Sabes por cuántas más vas a pasar?  Pfff


Y así, se podría seguir hasta que el padre Ignacio deje de curar fieles por San Miguel.

Lo curioso que el positivista, cuando tiene problemas, recurre a cualquier método menos a ser positivo.  Porque, claro, uno es buena onda cuando el mambo lo tiene otro.


- Aaasííííííí de grandes me tienen las bolas por
ponerme a ilustrar estas ganzadas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario