lunes, 2 de abril de 2012

Vencedores vencidos en tres actos cortos

- Bueno, hasta ahora es todo lo que sé.
- Igual, no te entendí un comino.
- En resumidas palabras, no sé qué hacer.
- Para mí, vos sabes que hacer pero no estas dispuesto a encontrar en vos la respuesta.
- ¿Acaso te convertiste en Claudio María Dominguez y no me dijiste nada?
- Dale, Diego, no te hagas el banana.  Vos tenes que estar solo y ser mi copiloto en aventuras galácticas.
- Bueenaaa, capitán Beto.  Pero sí, tenes razón.  Tengo que hacerme la cabeza en esa idea.  Mi proa visionaria, diría José Ingenieros.
- ¿Podrías hacer comentarios menos ñoños?
- ...
- Entonces, quiero ir a ver qué onda con unas camperas y despues vamos a tomar algo.  Esta noche, es nuestra.
- Yo diré comentarios ñoños pero el decir que esta noche es nuestra es de minas recién separadas o de esas que leen la Cosmopolitan pero te pispean la Seventeen todavía.
- Bueno, la rompemos.
- Eso es de treintaañero que se sigue juntando con sus amiguitos de la secundaria a comer pizzas los jueves y jugar a la play mientras las esposas perfectas piensan que andan de juerga.
- Mirá esta campera.  Bueno, entonces, ¿cómo carajo digo que la vamos a pasar bien?
- Esta también esta buena pero mierda que son caras. ¿Sabes qué pasa con las camperas caras y copadas?
- Te falta decir copante, emocionarte al ver un Delorean y comprarte un postrecito fity para que volvamos a los '90.  Perdón, ¿qué pasa con las camperas así?
- Perdón, Larry David.  Al margen, ¿se me hace o nos estamos volviendo más intolerantes?  Antes nos podíamos joder toda la noche y ni una mueca.  Ahora como que intentamos atacarnos para minimizar nuestros comentarios.  La cagada es que no te dan ganas de usarlas.
- Sí, somos menos intolerantes porque siempre zigzageas entre decir sandeces o nerdeces.  ¿Cómo no voy a usar una así?
- Primero, lo que estas agarrando parece una que usaría George Micheal.  Todo bien con el muchacho pero con tu cara, a la legua se nota que te la tragas sin siquiera pedir permiso.  Y, en segundo termino, te da un toque de pena usar la campera para "todos los días" porque se gasta y más cuando llueve, que usualmente la usas más.  Pero también si la usas a la noche, como para salir, también te da cosa porque vas a vivir preocupado si la queman, humedecen, la miran mucho, la miran poco y, lo más importante, que no la usas un carajo porque terminas en un lugar herméticamente cerrado tal achuras en gondolas de Carrefour.
- Tenes razón.  Compro, compro.  Tal vez venga mañana, me olvidé la tarjeta.
- Esperá, esperá.  ¿Estuvimos revolviendo ropa tal minas en época de outlet y ahora me decís que no trajiste el bendito plástico?  Entre que estamos hechas unas locas y que recién me entero esta data, no hacemos una.  Una, Bruno.  Encima me dieron ganas de comprarme la Cosmo.
- Sí, salgamos ya de acá y vamos a tomar algo.

...

- ¿Acá te atienden por tu poder adquisitivo?
- Creo que la moza es esa mina que esta fumando.  ¿Cuánto de demora te dijo el de la pizzería?  Igual, no hay apuro.  Es temprano todavía. ¿Por dónde queres salir?
- Vos, por las dudas, tira las llaves del auto arriba de la mesa.  Así ve que no somos pobres haciendo tiempo.  Me dijo media hora pero también puede que nos este llamando.  Fue, vamos a adentro.  Salir, podemos salir por cerca de casa, cosa que nos quede breve la vuelta.
- Bueno, dale.  Tomamos unas pintas y nos vamos a comer.
- No sé vos, pero a la moza esa me la llevo a casa y la ato al fondo.  Lo que es, Dio' mío.
- Sí, increíble.  ¿Sabes de qué me dí cuenta el otro día?
- ¿De qué,  mi buen Bruno?
- De que cada vez que salgo con el auto me vuelvo... no sé cómo decirlo... más jeropa.
- ¿A vos también te pasa?  Yo creo que es un problema del siglo XXI.
- No sé qué pasa, tal vez por la calle, caminando no miro nada, pero así como me siento y me pongo el cinto, se me da por ojear a todo lo que pase.  Uno de estos días me doy una piña.
- Tal cual.  ¿Vamos a comer?
- Dale.

...

- Che esta buena la pizza.
- Y la que atiende ahí también.
- Me la como cruda.  Pero aparte es provocativa, mira cómo viene.
- A veces pienso que estamos sacando conclusiones de viejos verdes.
- Es posible, nos estamos avejentando y averdezando.  Y más vos que estas de novio.
- Bueno pero ella vino para que la miren.  Sería un descortés no remarcar el trabajo previo.
- Porque además, nos cuesta...
- Pedí la cuenta y vamos yendo.  Esta noche esta en pañales.
- Para mí, esa frase lo dicen los empleados bancarios en un after office que hacen por primera vez.
- Bueno, la vamos a pasar bien.  ¿Qué hacemos?
- Vamos a casa a buscar un abrigo.  ¿Qué hora es?
- 23.30
- ...
- ¿Estas pensando lo mismo que yo?
- Sí, creo que sí.
- Bueno, te dejo en tu casa y arreglamos para la semana que viene.
- Sí, con más tiempo.  Tendríamos que dormir una siesta tipo entre las 22 y las 24 como para levantarnos con pilas.
- Totalmente.
- El viernes que viene sin falta.
- Sin excusas.
- Vencedores vencidos. Pff.




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