martes, 1 de mayo de 2012

Anoche

Ante todo, aclaro que no hay ánimos de ofender, de personalizar o de que esto pase más allá de una simple rejunte de letras sobre lo que hablábamos anoche con amigos.


Ayer, nos dimos cuentas de que estamos "grandes".

Si bien, somos pequeños púberes, fluctuando entre el abandono de la adolescencia y la bienvenida de la juventud plena de responsabilidades y de pocos goces, llegamos a la conclusión de que no somos como los demás.  Esto no es por creernos más (ya que ni siquiera tenemos con qué como para sostenerlo desde esa perspectiva) o de una forma de despotricar a los otros.  Es el simple hecho de que notamos que ya no hacemos lo de antes o lo que nuestros contemporáneos hacen.  Tampoco es vivir comparándonos pero somos animales sociales y, a veces, para bien o para mal pispeamos al otro para ver cómo va sin evitar el contraste del cómo nos va a nosotros.

Vimos muchos, en la noche, que salían.
Chicas que no reparaban en maquillaje, vestidos escasos haciéndole frente al frío y a vientos atemorizantes y echando humo, bajando o subiéndose de autos.  Adentrándose a la noche que, antes, supimos conocer modestamente.
Galancitos, con sus mejores prendas para la ocasión, imperiosos por entrar, agolpados en las entradas, tomando hasta donde se pueda, descartando envases vacíos, colillas de cigarrillos y dejado caer sus mandíbulas por esas muchachas tan provocativas.

- Ya no sé cómo salir vestida.
- Bueno, si hablamos de ese aspecto, yo tampoco.  No sé qué esta de moda o qué tengo que ponerme para ser acorde.
- Ponele.  El otro día fui a una reunión con jean, zapatillas, tranqui.  No estaba mal pero no era un terrible gato.  Y cuando pasamos cerca de los bares y vi a esas pendejas que me ven como una profesora de catequesis, pensé Esta es lo que yo me pongo para salir, a estas seguro que le parecer ropa de todos los días.  Así, no.  Paremos acá.
- ¿Pero viste cómo vienen las nenas de hoy?  Para mí que alteraron el agua.  Encima, todos los pendejos ya salen con auto y con unos re fierros.  Sí habremos esperado el bondi en noches de invierno, más frías que esta.  Por ejemplo, el otro día vi, a la noche, a una parejita de 17 - 18 años que habían salido del cine y esperaban el colectivo.  Me dio esa ternura de viejo, ¿viste?  Decir viste es de viejo también, ¿no?  Bueno, me causo un no sé qué.  Como cuando nosotros lo hacíamos.
- Más de viejo es decir vistesss.  Ya te falta cada vez menos, tranquilo.
- Bueno, también pasa eso.  ¿Cómo me paro al lado de una de 17 que raja la tierra?  Boludo, no tengo nada que hacer ahí.
- ¿Y nosotros?  Ya ni nos acordamos cómo chamuyar.  ¿Qué se dice ahora?  Aparte, por lo que me cuentan y puedo llegar a ver, son dos palabras y a los bifes.  ¿Hay alguna especie de código binario chamuyil del cual no me enteré?
- También a nosotras nos pasa.  No da que venga cualquier langa hacerse el macho alfa y que te quiera chamuyar con sandeces.  Y lo que sigo sin entender, es cómo salen en invierno la gente.  Es decir, hace mucho frío.  ¿Dónde te metes tanta ropa?
- Aparte de eso, debido que hace un montón que nadie pisa un boliche de esta mesa.  Digo yo, ¿qué carajo se baila?
- Ah, boludo, yo no sé cómo chamuyan bailando reggeaton.  Es decir, tenes que perrear y toda la pelota, no sé, no me convence.
- Vos porque sos mina y te limitas a contestar, la tienen más fácil, digamos.  Pero nosotros tenemos que estar a grito pelado, parecer interesantes, evitar desmayarlas con el hedor etílico y bailar.
- Ya no estamos para eso.  Es como que desencajamos de los otros.
- Para mí, nos pasa por intentar otras cosas.  Somos medios anti y no nos cabe nada.


En ese momento, enrededor de una mesa poco redonda, todos sentimos que ya pasamos una etapa.  A mí, por ejemplo, me gustaría recorrer San Telmo y ver qué ofrece.  El año que viene, quiero ir a hacer el carnaval.  Quiero ver el sueño de los héroes
Parecemos un poco viejos pero quedarnos hasta las cuatro de la mañana jugando al ChanchoVa o a un Pictionary de películas nos sentó bien.
Sí a las noches de linda música de ambiente, entre amigos, donde el protagonista sea lo que cada uno tiene para decir.



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